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El aterrizaje de una avioneta cargada con cocaína en el establecimiento Don Julio de la zona rural de Vera, al norte de la provincia de Santa Fe, fue el disparador de un operativo que terminó con ocho detenidos, entre ellos el piloto y el copiloto de la nave, en un operativo realizado este lunes. Una alta fuente oficial vinculada al operativo confirmó a Infobae que se hallaron, al menos, 442 kilos de cocaína.

Se cree que la organización que la controlaba, con base en Vera, importaba droga desde Bolivia para aterrizarla en campos de la zona y luego redistribuirla a Rosario y Buenos Aires.

La causa es investigada por la PROCUNAR, a cargo del fiscal federal Diego Iglesias, con una instrucción del fiscal Matías Scilabra y el área de Narcotráfico de la PFA, bajo la firma del juez Carlos Vera Barros, luego de recibir un dato de la Drug Enforcement Administration estadounidense.

Así, se montó una vigilancia durante varias semanas, a la espera de la llegada de la aeronave, lo que desembocó en la redada. Los operativos en torno al caso continuaban al cierre de esta nota. Los vínculos en el caso son, al menos, inquietantes, una historia -literalmente- de narcotráfico sudamericano de alto vuelo.

El piloto asesinado y el vínculo con el narco Sebastián Marset

El dato de la DEA, introducido en la Justicia argentina a mediados de septiembre de 2025, incluyó un número de teléfono argentino. Ese teléfono, aseguran fuentes judiciales a este medio, fue contactado por el piloto boliviano José Pedro Rojas Velasco, alias “Pepa”, ligado a la organización del narco internacional Sebastián Marset, según documentos oficiales. El código de ese número correspondía a la localidad de Videla, en el centro de Santa Fe. Otros seis números santafesinos también habían sido vinculados a esta línea.

No era la primera vez que “Pepa” era mencionado en una trama narco argentina. La PROCUNAR sospecha que era el vínculo entre el submundo de Bolivia y la banda del narco rosarino Brian Bilbao, detenido en noviembre del año pasado por Gendarmería con 950 kilos de droga, tras pasar más de dos años prófugo.

Los vuelos desde Bolivia, según investigadores, eran una parte clave de estructura. Preguntarle a Rojas Velasco, por otra parte, no tendría sentido: lo mataron de seis tiros mientras esperaba correr el Rally Sprint Nueva Santa Cruz en su país, a fines del mes pasado.

En Argentina, un testigo de identidad reservada lo había marcado en la Justicia como “el número uno” “debido a que decide a quién se entrega, cuándo se entrega, cómo se entrega y quién la entrega”, con al menos diez viajes realizados al país. Poco después, la división Operaciones Federales de la PFA entregaba un informe: los abonados investigados tenían un match.

El 17 de abril, dos de estos abonados investigados -“tipos de campo” que fueron detenidos ayer, asegura un investigador- hablaron sobre las condiciones climáticas en el campo Don Julio, intransitable aquel día por las fuertes lluvias, lo que impedía el desplazamiento de vehículos de gran porte, en particular el camión Ford Cargo de uno de los hombres en la conversación. Sin embargo, “el patrón”, decía, pedía que se siga con el trabajo.

Días más tarde, uno de ellos aseguró que el campo habría sido alquilado por el dueño a un sospechoso identificado como “El Loquito C”.

Autor: admin

Fuente: Infobae